| Menú principal | |||||||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
|
| Visitantes | |||||||||||||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
|
585423
|
| EL ROBO CON HONORES (Página 55) |
|
|
|
|
"La política es la única actividad en la que es posible robar con honores". Tan elocuente expresión alusiva al Perú pertenece al fundador de la hacienda Casagrande, en el departamento de La Libertad, Juan Gildemeister Prado. La referencia es de su hijo político, el ingeniero Antonio de la Puente Uceda, quien me autorizó a utilizarla. La cita grafica a la corrupción socorrida en las esferas de la política criolla. Y en efecto "robar con honores" en este sufrido país supone la conquista de condecoraciones, grados, títulos, galones, distinciones, erección de monumentos y placas recordatorias en plazas, calles y parques por acciones no realizadas o heroísmos inventados y hasta por baldones contra la patria; por los nuevos ricos a costa de la nación convertidos en generosos aduladores de la plebe. La contraparte es el olvido de los hombres probos que la sirvieron con honra. Las generaciones jóvenes ignoran la verdad y son obligadas a cantar salmos y recordar como ejemplos a quienes mereciendo la condena son convertidos en prohombres, cuando no son, sino ídolos de barro, portadores de títulos y honores adquiridos con el oro que sustrajeron impunemente y saquearon a la patria y hasta la ultrajaron entregándose a los enemigos. Los nombres de esos ejemplares, penosamente, figuran en placas de bronce o avenidas y plazas en múltiples ciudades y pueblos del Perú, impuestos por sus herederos, parientes o amigos empeñados en revertir el lodo de la impudicia en virtud inventada para las generaciones desinformadas. En el Perú la ley rige sólo para los infelices, para los ladrones de chucherías, para los sin apellidos ni padrinos, fáciles presas con las que se esmeran los jueces vendedores de sentencias y administradores de libertades de acuerdo con las jerarquías y las bolsas. Las altas consideraciones están reservadas para los gigantes del delito, los delincuentes de frac y de manos enguantadas, los que compran alcurnias y transforman sus apellidos fabricando linajes. Se cumple, entonces, aquella lapidaria sentencia del poeta José Hernández, en "Martín Fierro": "La ley es trama hermanones que sólo atrapa a los mosquitos y deja pasar a los moscardones". Desde el poder capturado de cualquier manera, los tiranuelos de turno se preocuparon siempre de conseguir honores arrancados de los necesitados. Los conglomerados populares se ven obligados a rendir permanente testimonio de "gratitud" a quienes, después de arrebatarles sus derechos, les hacen creer que son sus protectores y les dan dádivas, parte de sus riquezas mal habidas. No se ha hecho todavía un inventario de las truculentas acciones delictivas suscitadas a lo largo de la República. No será posible hacerlo, quién sabe hasta cuando. Sin embargo, se puede relatar mucho de lo que se ha ocultado en el afán de hacer creer que la historia del Perú estaría dividida en dos etapas: la de los santos de ayer y la de los pecadores de hoy. El epígrafe de este capítulo: ROBO CON HONORES, grafica muy nítida y elocuentemente a la farsante historia peruana de determinados historiadores que se vendieron a las plutocracias, oligarquías y tiranías para elaborar historias falsas en las que, precisamente, desfilan prominentes personajes indeseables con títulos de obsequio, comprados o impuestos, y que luego de haber vendido a la patria para forjarse patrimonios personales y de familia no trepidan en exhibir sus pechos cargados de medallas, preseas e insignias representativas de condecoraciones intercambiadas entre ellos mismos. No ha podido ser más feliz la frase: "robo con honores", para pintar a la política peruana, en la que se encumbra a los pícaros y traidores y se olvida a los probos y patriotas, porque estos últimos sobran en la gran fauna de los "caballeros del delito" a los que con realismo se refiere Enrique López Albújar, ilustre figura representativa de la literatura peruana. Los hombres honorables constituyen para muchos en nuestra sociedad, una especie de peligros sociales. Estamos repletos de diablos predicadores, de esos que saben ubicarse en todas partes y logran "honores" sobre la base del servilismo y la adulonería. Saben lograr ventajas, cometen peculados y hacen buen uso de las influencias, conquistan premios y medallas y se esconden tras de las condecoraciones que reciben por "servicios distinguidos". Utilizan pasaportes diplomáticos para su personal usufructo hasta para practicar contrabandos y latrocinios y, finalmente, se retiran a disfrutar de la paz de sus gordas cuentas bancarias en lugares exclusivos dentro o fuera del país y de los apacibles refugios de sus mansiones. A estos ejemplares que supieron transitar sin hacer mucho ruido, acaparando preseas se refería el ciudadano Gildemeister cuando exclamaba que "la política era la única actividad donde se podía robar con honores".
Enviar email
Hits: 908 Comentarios (1)
![]()
Blitz
said:
|
|
... Buen artículo, es el diagrama completo de la política peruana, tanto que sólo faltaría realizar un manual de trucos, engaños y corrupción. |
|